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viernes, 6 de febrero de 2026

Cuando el universo se niega a olvidar

 



Cicatrices cuánticas, memoria y la rebelión contra el equilibrio

El problema del olvido: una vieja promesa de la física

Desde finales del siglo XIX, la física ha contado una historia tranquilizadora: los sistemas complejos olvidan. No importa cómo empieces —decía Boltzmann—, con el tiempo todo se diluye en el equilibrio. El calor se distribuye, la información se pierde, la memoria desaparece. El universo, en su conjunto, es una gran máquina de olvido.

Esta idea se refinó en la física cuántica moderna bajo una hipótesis elegante y poderosa: la Hipótesis de Termalización de Estados Propios (ETH). En pocas palabras: si un sistema cuántico tiene muchos grados de libertad y no es integrable, sus estados propios ya contienen el equilibrio en sí mismos. Evolucionar en el tiempo es, entonces, una formalidad: el sistema ya sabe cómo olvidar.

Durante años, ETH fue una ley no escrita. Funcionaba. Explicaba. Cerraba el círculo.

Y entonces aparecieron las cicatrices.

Las cicatrices cuánticas: estados que recuerdan

Los quantum many-body scars (cicatrices cuánticas de muchos cuerpos) son estados propios altamente excitados que no se termalizan, incluso cuando todo indica que deberían hacerlo. No son el estado fundamental ni excitaciones triviales. Son anomalías: islas de memoria en un océano de olvido.

Si el equilibrio térmico es el destino natural de los sistemas complejos, los scars son actos de resistencia.

El paper que analizamos aquí no se limita a decir que estos estados existen. Va más allá: muestra cómo detectarlos experimentalmente, cómo reconocer su firma espectral, y cómo entender su estructura interna con herramientas matemáticas precisas.

El corazón matemático: torres, operadores y ritmo

El trabajo se centra en un tipo muy especial de estructura: torres de estados igualmente espaciados en energía, generadas por operadores tipo escalera.

La idea es sorprendentemente simple y profunda.

Existe un operador Q† tal que, al aplicarlo repetidamente sobre un estado base |G>, genera una familia de estados:

|S_n> = (Q†)^n |G>

Estos estados no están dispersos caóticamente en el espectro. Están ordenados. Sus energías obedecen:

E_n = E_0 + n · ω

Es decir: una progresión aritmética perfecta, como un metrónomo dentro del caos cuántico.

Esto ya es una ruptura conceptual: la termalización predice espectros densos y mezclados; aquí aparece estructura, repetición, memoria.

El modelo AKLT: un laboratorio conceptual

Para estudiar esta idea con precisión, los autores utilizan el modelo AKLT (Affleck–Kennedy–Lieb–Tasaki), un sistema de espines bien conocido, exacto y profundamente estudiado.

El Hamiltoniano del modelo puede escribirse de forma esquemática como:

H = sum_l P_{l,l+1}

donde P_{l,l+1} es un proyector que penaliza ciertos estados de espín entre sitios vecinos.

Lo crucial no es el detalle técnico, sino esto:
👉 el modelo permite construir explícitamente los operadores escalera y demostrar que las torres de scars no son accidentes numéricos, sino consecuencias estructurales.

Ver la memoria: la firma espectral

Aquí el artículo da su salto más poderoso hacia el mundo real.

Los autores proponen estudiar los scars mediante funciones espectrales, medibles con técnicas experimentales como RIXS (Resonant Inelastic X-ray Scattering).

La función espectral asociada al operador Q† es:

A(ω, k) = sum_α |<α|Q†(k)|G>|^2 · δ(ω − ε_α)

En palabras humanas: esta función mide qué tan fuerte responde el sistema a una excitación específica en energía ω y momento k.

El resultado es visualmente impactante:
👉 aparecen picos nítidos y periódicos, formando una estructura tipo “bow-tie” en el plano energía-momento.

Eso no es ruido.
Eso es memoria espectral.

Experimentos reales: no es solo teoría

Una de las virtudes más grandes de este trabajo es que no se queda en lo abstracto. Los autores discuten materiales cuasi-unidimensionales reales, como ciertos niquelatos, donde estas firmas podrían observarse.

Esto conecta directamente con:

  • física de materiales,

  • espectroscopía moderna,

  • y plataformas experimentales actuales.

Las cicatrices dejan de ser una curiosidad teórica y se convierten en objetos observables, casi palpables.

¿Por qué importa esto hoy?

Porque vivimos obsesionados con el control de sistemas cuánticos.

Computación cuántica, simuladores, memorias cuánticas: todos enfrentan el mismo enemigo fundamental… la termalización.

Los scars ofrecen una idea radical:
👉 no luchar contra el caos, sino esconder memoria dentro de él.

No prometen estabilidad eterna, pero sí estructuras robustas, repetibles, utilizables.

Reflexión filosófica: el tiempo que no es uniforme

Aquí conviene detenerse.

Desde Boltzmann, el tiempo físico ha sido asociado con el olvido. Desde Bergson, el tiempo vivido con la memoria. Desde Prigogine, con la irreversibilidad creativa.

Las cicatrices cuánticas introducen una idea inquietante:
el tiempo no actúa igual sobre todos los estados.

Hay estados que envejecen.
Y hay estados que recuerdan.

No porque estén protegidos externamente, sino porque la estructura interna del sistema lo permite.

Esto resuena con una intuición profundamente humana: no todo se disuelve al mismo ritmo. Hay experiencias, identidades, historias que persisten más allá de lo esperado.

La física no nos está diciendo que el universo sea nostálgico.
Pero sí que el olvido no es absoluto.

Aplicaciones y futuros posibles

Las implicaciones no son menores:

• Diseño de memorias cuánticas más estables
• Comprensión más fina de sistemas fuera de equilibrio
• Nuevas formas de control dinámico
• Replanteamiento de la termalización como principio universal

Los scars no destruyen la física estadística. La refinan. La hacen más honesta.

Cicatrices como testimonio

Una cicatriz no es una herida abierta.
Es la prueba de que algo ocurrió… y dejó marca.

Los quantum many-body scars nos recuerdan que incluso en sistemas destinados al equilibrio, la historia importa. Que el universo, a veces, se niega a borrar completamente su pasado.

Y quizá —solo quizá— eso nos dice algo también sobre nosotros.

Referencias 

Wei, W., & Zhang, L. (2025). Spectroscopic Feature of Quantum Many-Body Scar States. arXiv:2408.02186v2
Deutsch, J. M. (1991). Quantum statistical mechanics. Phys. Rev. A
Srednicki, M. (1994). Chaos and quantum thermalization. Phys. Rev. E
Boltzmann, L. (1896). Lectures on Gas Theory
Prigogine, I. (1980). From Being to Becoming

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viernes, 16 de enero de 2026

Cuando mirar el cielo cambia la vida en la Tierra

 



Astronomía, desarrollo y humanidad desde abajo

Introducción: la falsa idea de la astronomía como lujo

Durante décadas, la astronomía ha sido vista como una ciencia distante, costosa, casi decorativa. Una disciplina para países ricos, telescopios gigantes y preguntas abstractas sobre galaxias lejanas. Bajo esta mirada, resulta fácil concluir que la astronomía es irrelevante para comunidades que enfrentan desempleo, pobreza, desigualdad o falta de oportunidades educativas.

El preprint que inspira este artículo propone exactamente lo contrario: la astronomía no es un lujo, sino una herramienta poderosa de desarrollo humano, capaz de generar empleo, educación, identidad cultural y cohesión social. No porque “resuelva” directamente los problemas, sino porque activa capacidades locales, despierta curiosidad, transfiere tecnología y construye futuros posibles.

Astronomía como catalizador social

El punto central del documento es sencillo pero profundo: la astronomía tiene un valor único entre las ciencias porque combina conocimiento, emoción, identidad y tecnología. Mirar el cielo no pertenece a ninguna nación ni ideología; es una experiencia humana universal.

Desde esta base, la International Astronomical Union, a través de su Office of Astronomy for Development (IAU-OAD), ha financiado más de 200 proyectos en más de 100 países desde 2012, articulando astronomía con educación, turismo, desarrollo económico local y bienestar social.

No se trata solo de telescopios, sino de ecosistemas.

Casos reales: cuando los telescopios generan empleo

El artículo presenta múltiples estudios de caso que desmontan la idea de que la astronomía “no deja nada” a las comunidades.

En Sutherland, Sudáfrica, la construcción del Southern African Large Telescope (SALT) transformó una pequeña localidad rural. Más de 50,000 visitantes en cuatro años, creación de empleos directos e indirectos, y un impacto medible:

  • ~6% de la población empleada directamente por el observatorio

  • ~20% beneficiada indirectamente

  • decenas de miles de estudiantes y docentes capacitados en STEM

Aquí, la astronomía funcionó como nodo económico, atrayendo turismo, servicios, educación y orgullo local.

Astroturismo: economía nocturna sostenible

Uno de los conceptos más interesantes del artículo es el astroturismo, definido como el uso de cielos oscuros y conocimiento astronómico para actividades culturales, científicas y económicas sostenibles.

A diferencia del turismo masivo, el astroturismo:

  • depende de la conservación ambiental

  • fomenta economías locales

  • distribuye ingresos de forma más horizontal

  • fortalece la identidad cultural

En India (Ladakh), el programa de astro-homestays combinó astronomía, energía solar y turismo comunitario. El resultado:

  • 55 alojamientos gestionados por la comunidad

  • capacitación de mujeres

  • más de 135,000 USD en ingresos

  • electrificación sostenible mediante micro-redes solares

Mirar las estrellas se convirtió en medio de vida, no en espectáculo externo.

Educación: sembrar ciencia donde parecía imposible

Otro eje fundamental es la educación. El artículo muestra que la astronomía es una puerta de entrada privilegiada a STEM porque conecta emoción y conocimiento.

Los programas más exitosos no se enfocan solo en estudiantes, sino en docentes, formando capacidades locales duraderas. Talleres, visitas, capacitación continua y telescopios pequeños (incluso de 10–14 pulgadas) han demostrado ser suficientes para generar impacto educativo real.

La lección es clara: no se necesita alta tecnología para despertar pensamiento científico, sino continuidad, contexto y apropiación local.

Lecciones aprendidas: lo que sí funciona (y lo que no)

El documento es honesto: no todo ha sido éxito. Entre las lecciones clave destacan:

  • Sin participación comunitaria, los proyectos fracasan.

  • El turismo puede beneficiar solo a élites externas si no se diseña con cuidado.

  • La sostenibilidad se rompe cuando termina el financiamiento si no hay apropiación local.

  • La astronomía debe integrarse al contexto cultural, político y ambiental.

Por eso, el artículo propone guías claras: análisis PESTLE, análisis SWOT, consultas comunitarias, evaluación continua y gobernanza compartida.

Reflexión filosófica: mirar el cielo para quedarnos en la Tierra

Desde una mirada filosófica, este trabajo toca una pregunta profunda:
¿para qué sirve el conocimiento?

Hannah Arendt advertía que el pensamiento pierde sentido cuando se separa del mundo común. Este enfoque de la astronomía devuelve el conocimiento al terreno humano: pensar el universo para mejorar la vida aquí.

También resuena con Amartya Sen: el desarrollo no es solo ingreso, sino expansión de capacidades. La astronomía expande capacidades simbólicas, técnicas y sociales.

No promete salvación. Promete algo más humilde y más potente: posibilidad.

Conclusión: del cosmos a la comunidad

El mensaje final del artículo es claro:
La astronomía puede ser una herramienta real de desarrollo si se diseña desde abajo, con participación, respeto cultural y visión de largo plazo.

Invertir en el cosmos no es huir de la Tierra.
Es aprender a habitarla mejor.

Referencias 

Mdhluli, J. E. et al. (2026). Sustainable, Local Socio-Economic Development Through Astronomy. arXiv:2601.04224v1
McBride et al. (2018). The potential of astronomy for socioeconomic development in Africa. Nature Astronomy.
Mdhluli et al. (2025). Astronomy as a strategic driver for sustainable development. Nature Astronomy.
United Nations. Sustainable Development Goals.
Fayos-Solà et al. (2014). Astrotourism: No Requiem for Meaningful Travel. PASOS.

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