Einstein odiaba la no-localidad. Bell la acotó. Y la física cuántica la normalizó.
Pero, ¿y si todo este tiempo estuvimos viendo mal el mapa del espacio-tiempo?
Este artículo propone una idea tan elegante como desafiante: la “acción fantasmal a distancia” del entrelazamiento cuántico —ese famoso efecto EPR que viola las desigualdades de Bell— no es no-localidad verdadera, sino una ilusión provocada por ignorar dos dimensiones extra de tiempo.
Sí: vivimos en un universo con tres tiempos y tres espacios. Solo que no lo sabíamos… hasta ahora.
El argumento clave
La propuesta parte del grupo de simetría E8⊗E8 y la geometría de quaterniones, con una estructura 6D donde el espacio-tiempo tiene firma (3,3): tres dimensiones espaciales y tres temporales.
En este marco:
Los sistemas cuánticos exploran las seis dimensiones.
Los sistemas clásicos (como los detectores de Alice y Bob) solo viven en 4D.
Los eventos que parecen no-locales en 4D pueden ser perfectamente locales en 6D.
Y con eso… el famoso “misterio cuántico” desaparece sin violar la relatividad especial.
¿Cómo se explica el EPR en este modelo?
La pareja entrelazada viaja por las 6D.
Al colapsar la función de onda (digamos, por Alice), el cambio se propaga localmente a través del subespacio M′₄.
En nuestro subespacio 4D (M₄), esa propagación parece instantánea porque la dimensión extra de tiempo acorta el trayecto.
En realidad, el colapso tiene un tiempo finito: del orden de 10⁻²⁶ segundos.
El efecto: lo que parece violar la causalidad en 4D es perfectamente causal en 6D.
No hay “acción a distancia”. Solo hay dimensiones que aún no vemos.
La ecuación que lo respalda
La métrica en 6D es:
ds² = dt₁² + dt₂² + dt₃² − dx₁² − dx₂² − dx₃²
Y la ecuación de Dirac se extiende como:
(iΓ^μ ∂_μ − Q)ψ = 0
donde los Γ^μ se expanden a 6 dimensiones usando representaciones de Clifford y quaterniones.
El espinor 8D ψ se descompone en dos componentes:
ψ₆D = ψ_M₄ + ψ_M′₄
Cada uno vive en su subespacio 4D (nuestro universo, y el "otro").
Y la mezcla entre ambos es la clave de los efectos cuánticos observables.
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La novedad física: el espín en 6D
En esta teoría, el espín tiene una parte espacial y otra temporal.
Σ_i → matrices de espín espacial
Σ̃_i → matrices de espín temporal
Ambas emergen del límite no relativista de la ecuación de Dirac en 6D, usando una construcción con quaterniones, y dan lugar a dos ecuaciones de Pauli distintas.
Esto podría explicar nuevos efectos en colisionadores y dar pistas sobre una interacción débil reimaginada como geometría.
¿Y el límite de Tsirelson? ¿La física cuántica sigue ganando?
Aquí llega el golpe fuerte: en 6D, el límite de Tsirelson puede ser superado.
El preprint demuestra que las correlaciones en la desigualdad de CHSH pueden exceder el valor √2 × 2 = 2.828, llegando incluso a los 4 del límite de Popescu-Rohrlich.
¿Por qué?
Porque las funciones de onda viven en un Hilbert H⊕H′, y los operadores que conectan ambas partes permiten interferencias cruzadas que no se anulan.
La ecuación del correlador es:
F² ≤ 8 + r² + 4√2 r
Donde r = términos de interferencia entre ψ₁ y ψ₂.
Cuando r ≠ 0, el límite clásico se rompe. Cuando r ≈ 4 − 2√2, se alcanza el máximo PR.
Este resultado sugiere que la mecánica cuántica es solo una aproximación emergente de una teoría aún más general.
Implicaciones explosivas
El tiempo no es uno. Es tres.
La no-localidad cuántica puede ser geometría mal interpretada.
Podrían existir "fotones oscuros" que transmiten colapsos a velocidades efectivas mayores que c.
La identidad personal, el espín y la causalidad podrían estar codificados en una estructura que apenas empezamos a intuir.
Y lo mejor: todo esto es falsificable. Con instrumentos lo bastante sensibles al rango de la interacción débil, podríamos ver señales de estas dimensiones ocultas.
Reflexión
Este artículo no solo propone una corrección técnica.
Nos empuja a reconocer que tal vez el universo es más amplio que nuestras intuiciones.
Y que el lenguaje de la física no solo describe lo visible, sino que sugiere lo imaginable.
Si tres tiempos suenan absurdos, recuerda: hubo un siglo en el que dos espacios eran herejía.
Conclusión
El entrelazamiento cuántico siempre fue el mensaje de que algo más profundo late debajo de nuestra visión 4D.
Este trabajo sugiere que ese “algo más” podría ser otra geometría, otra firma del tiempo, otra mirada sobre la unidad del universo.
Quizá nunca hubo una paradoja. Solo nos faltaban dos relojes más.
Referencias clave
Furquan, M., Singh, T.P., Wesley, P.S. (2025). Time-like Extra Dimensions: Quantum Nonlocality, Spin, and Tsirelson Bound. arXiv:2505.18797v1
https://arxiv.org/pdf/2505.18797
Tsirelson, B. (1980). Quantum generalization of Bell’s inequalities
Popescu, S., Rohrlich, D. (1995). Nonlocality as an axiom for quantum theory
Maldacena, J., Susskind, L. (2013). Cool horizons for entangled black holes
Pettini, M. (2025). Quantum Entanglement without Nonlocal Causation in (3,2)-Spacetime
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